El hubiera no existe – Poema de un desamor arrepentido

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El hubiera no existe

Y si acaso el destino nos ofreciera una nueva oportunidad de elegir:
¿Desafiaríamos a nuestros padres, y huiríamos juntos, sin mirar atrás?
Yo ignoraría la voz de mi madre y tú, no vacilarías, ante la autoridad paternal.
Si el “hubiera” nos lo permitiera, tu respuesta en aquella playa sería: “Sí”…

No habría titubeos, ni miedo al futuro, o al qué dirán;
el tiempo no dejaría huellas pendientes en el pasado,
ni esta desazón en el corazón, que de vez en cuando me hace llorar…

Si tuviéramos una segunda oportunidad, si acaso el destino pudiera volver atrás.
Pero el “hubiera” no existe, es tan solo una palabra más en el diccionario:
no hay esperanza en su eco, no puede regresar lo que ya se ha ido…

Es como una ola incesante, que viene y va, enturbiando el momento,
marchitando el ayer, derrumbando castillos de arena, de un amor que nunca fue.

Si el “hubiera” existiera, tú y yo estaríamos juntos, viviendo una vida plena.
Tal vez, quizá, ¿quién lo puede asegurar? Nadie a ciencia cierta…

Puede ser que esta noche tu recuerdo llegó a mí, igual que siempre:
en silencio, agonizante, suplicando no morir en los retazos de mi ayer;
el cigarrillo se extingue entre mis dedos, mientras los versos fluyen sin parar,
cierro los ojos y pronuncio tu nombre, que se desvanece en la bruma del sueño.

Mañana será otro día, otro intento por borrar el hastío del verano que se apaga.
El otoño prepara su manto, y el invierno le sigue de cerca… Nada ha cambiado:
yo sigo aquí, extrañándote de vez en cuando… Y tú, puedo asegurarlo,
sigues preguntándole al vacío: “¿Y si hubiera dicho que sí…?”

Pero ya sabes la respuesta: el “hubiera” no existe… Así que lloras en silencio,
y das vueltas en la cama, hasta que el insomnio se apiada de ti;
cierras los ojos y pronuncias mi nombre, y el eco se repite una y otra vez.

Como si fuera un mantra, vagamos por el valle de los recuerdos,
buscando en las sombras, anhelando lo que pudo ser…

¿Será posible, que un día cualquiera, nos entreguemos por fin al olvido?

El hubiera no existe por EGCV

De origen yucateco. Independiente y Soñadora. Apasionada. Amante de los libros. 38 años. Locuaz, pero centrada. Fascinada por el baile y conectada con la música.
Licenciada en Finanzas. Viajera intrépida y escritora aficionada.

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