El príncipe Nicolás Maquiavelo – Online

El príncipe Nicolás Maquiavelo

Capítulo I – De las varias clases de principados y del modo de adquirirlos
Capítulo II – De los principados hereditarios
Capítulo III – De los principados mixtos
Capítulo IV – Por qué, ocupado el reino de Darío por Alejandro, no se rebeló contra sus sucesores después de su muerte
Capítulo V – De qué manera deben gobernarse los Estados que, antes de ocupados por un nuevo príncipe, se regían por leyes propias
Capítulo VI – De los principados que se adquieren por el valor personal y con las armas propias
Capítulo VII – De los principados nuevos que se adquieren por la fortuna y con las armas ajenas
Capítulo VIII – De los que llegaron a príncipes por medio de maldades
Capítulo IX – Del principado civil
Capítulo X – Cómo deben medirse las fuerzas de los principados
Capítulo XI – De los principados eclesiásticos
Capítulo XII – De las diferentes clases de milicia y de los soldados mercenarios
Capítulo XIII – De los soldados auxiliares, mixtos y mercenarios
Capítulo XIV – De las obligaciones del príncipe en lo concerniente al arte de la guerra
Capítulo XV – De las cosas por las que los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados
Capítulo XVI – De la liberalidad y de la miseria
Capítulo XVII – De la clemencia y de la severidad, y si vale más ser amado que temido
Capítulo XVIII – De qué modo deben guardar los príncipes la fe prometida
Capítulo XIX – El príncipe debe evitar ser aborrecido y despreciado
Capítulo XX – Si las fortalezas y otras muchas cosas que los príncipes hacen son útiles o perjudiciales
Capítulo XXI – Cómo debe conducirse un príncipe para adquirir consideración
Capítulo XXII – De los ministros o secretarios de los príncipes
Capítulo XXIII – Cuándo debe huirse de los aduladores
Capítulo XXIV – Por qué muchos príncipes de Italia perdieron sus Estados
Capítulo XXV – Dominio que ejerce la fortuna en las cosas humanas, y cómo resistirla cuando es adversa.
Capítulo XXVI – Exhortación para librar a Italia de los bárbaros

El príncipe Nicolás Maquiavelo - Online
El príncipe Nicolás Maquiavelo – Online

NICOLÁS MAQUIAVELO (1469-1527)

Nicolás Maquiavelo nació y murió en Florencia. Hijo de una familia de abolengo pero escasos recursos económicos, siguió el oficio de su padre, estudió jurisprudencia y a los 25 años logró ocupar un puesto en el gobierno florentino como secretario de la República De Los Diez.

El joven funcionario tenía grandes ambiciones, sustentadas en su vasta cultura – era un lector insaciable – y en su talento extraordinario para comprender los más sutiles asuntos de estado. En poco tiempo se le encomendaron algunas
misiones diplomáticas en las que tuvo ocasión de poner en práctica sus concepciones políticas, lo mismo ante la temible Catalina Sforza que en la corte del monarca francés Luis XII. Si con la primera las negociaciones llegaron a un punto muerto y no hubo ventajas para nadie, con el segundo Maquiavelo obtuvo su primer gran triunfo.
Debe recordarse que aún no se constituía Italia como una verdadera nación. Estaba dividida en diversas repúblicas y ducados autónomos donde el poder quedaba en manos de ciertas familias, rivales entre sí. La situación no podía ser más problemática y los asesinatos, conjuras, revueltas, invasiones y despojos sucedían en forma vertiginosa; los aliados de hoy eran los enemigos de mañana, y la desconfianza era la norma más elemental en los manejos políticos. En medio de tales circunstancias el joven Maquiavelo empezó su carrera política, y sus conclusiones teóricas partieron de esa realidad concreta.

El mérito fundamental de Maquiavelo consistió en su habilidad para estructurar una teoría política con base en las experiencias cotidianas, al margen de toda concepción idealista. El príncipe, su obra maestra, ha tenido una trascendencia universal por constituir un verdadero manual para el ejercicio del poder. Se dice que, a lo largo de la historia, ha sido el libro de cabecera de Napoleón, Richelieu y muchos otros grandes políticos y estadistas.
No es de extrañar la amoralidad del celebérrimo libro si se toma en cuenta que Maquiavelo fue secretario de César Borgia, a quien puede considerarse su principal inspirador. En efecto, el escritor florentino estuvo al lado de César cuando éste convocó, con pretextos amigables, a los capitanes que habían rehusado servirle, y en seguida los mandó degollar. Maquiavelo redactó un minucioso informe sobre aquel trágico episodio, donde ya se advierte su manera de separar tajantemente la política y la moral.

De Principatibus, título latino que dio Maquiavelo a su tratado, expone en apartados “qué es un principado, cuáles son sus clases, cómo se adquieren, cómo se conservan y por qué se pierden”. Maquiavelo evitó componer un tratado voluminoso, como era lo usual en su época, confiriendo mayor importancia al fondo de las cosas que a las palabras. No sólo evolucionó la concepción del ejercicio del poder sino el estilo de toda la literatura renacentista: aunque de lenguaje escueto, casi lacónico, su libro no está exento de un tono vibrante y de una gran perfección formal. Se trata del primer libro que desarrolla técnicamente, y con un lenguaje apropiado, el arte de gobernar. Para llegar a una visión tan clara de la realidad política de su tiempo, Maquiavelo supo asimilar catorce años al servicio del Estado florentino, sin olvidar las experiencias que adquirió en sus frecuentes misiones diplomáticas y en la observación directa de príncipes y monarcas.
En 1502 el activo funcionario y diplomático florentino contrajo matrimonio con Marieta Corsini, quien le dio cinco hijos. La vida familiar de Maquiavelo no pudo ser muy feliz, tanto por su necesidad de viajar constantemente como por las
dificultades económicas y los inevitables vaivenes de la política. La primera etapa de la vida de Maquiavelo estuvo caracterizada por una actividad incesante, motivada sin duda por su ambición pero, más aún, por un sincero patriotismo. Cuando las circunstancias cambiaron y Maquiavelo hubo de afrontar el destierro, la cárcel y la tortura, su existencia tomó un ritmo más pausado: la política activa fue sustituida por el trabajo intelectual.

Curiosamente, el autor de El Príncipe no procedió “maquiavélicamente”, tratándose de su persona, salvo cuando ya era un hombre acabado; por el contrario, puso toda su ciencia al servicio de otros que supieron aprovecharla.
En 1512, cuando los franceses fueron expulsados de Florencia, los españoles, aliados con el Papa, decretaron la abolición de la república y el retorno de los Medici. Maquiavelo no tuvo más remedio que abandonar su querida ciudad y retirarse de toda actividad política, buscando refugio en el pueblo de San Andrea in Percussina, donde tenía una pequeña casa de campo. Más no quedó a salvo pues, al año siguiente, fue descubierta una conspiración contra el régimen mediceo, capitaneada por dos jóvenes republicanos: Boscoli y Capponi. Para desgracia de Maquiavelo, su nombre figuraba en la lista de “colaboradores” que había elaborado Boscoli, y mientras se efectuaban las averiguaciones fue encarcelado y sometido a torturas. Los conspiradores negaron toda participación de Maquiavelo, incluso momentos antes de ser decapitados, por lo cual se le dejó en libertad. A partir de entonces comenzó su actividad literaria convencido de que jamás volvería a Florencia.

Maquiavelo redactó El Príncipe en el otoño negro de 1513; Los diálogos sobre el arte de la guerra quedaron terminados en 1516; Los discursos sobre la primera década de Tito Livio datan del año 1519; su exitosa comedia La mandrágora se sitúa en 1520 y ese mismo año inició Las historias florentinas por encargo de Julio de Médici, elegido pontífice de la Iglesia con el nombre de León X. Este libro marcó el acercamiento a quienes fueran antes sus mortales enemigos y, por única vez en su vida, Maquiavelo aplicó las teorías que desarrollara magistralmente en sus ensayos.

SEO y Webmaster- Administrador y Editor en www.heyzern.com desde el año 2015 y www.elliterario.com desde el 2016
Escritor, Músico y Técnico en Redes

Comentarios en Facebook

Comentarios