La eterna Amenaza de Ana Cuento para compartir

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La eterna Amenaza de Ana

Aquella noche la idea volvió a rondar la cabeza de Ana, pero esta vez ya no era como otras tantas veces un “lo voy hacer”, esta vez fue “lo haré”; estaba harta de las mentiras de su marido, de todas aquellas pequeñas cosas que tanto daño le hacían, de las discusiones de rigor, los reproches, el “no volveré hacerlo” de parte de él y la amenaza de ella, “que sea la última vez, no te aguantaré otra mentira”, y es que la amenaza sonaba hueca, empezaba a parecerse  a las  mentiras de Ernesto, ¡ya ni ella la creía!; y es que llega un momento en la vida de un individuo, en que  no es posible seguir engañándose a si mismo, en el que a las mentiras pierden la magia, es entonces, cuando dice “no más, se acabo”. ¡ese bendito día cumples la amenaza!

Para Ana el día había llegado, amaba a Ernesto con su cuerpo y con su mente, pero su conducta, sus mentiras, su no apostar por el matrimonio, sino dejar que todo el peso de la relación recayera sobre ella, la había abrumado y entonces sin que Ernesto lo notara,  poco a poco había matado el amor que su esposa sentía por él,  con ello la confianza y las disculpas  no tenían lugar; nacio en ella, la indiferencia, esa que te viste con una capa de teflón y hace que todo te resbale, que no te importe, en ese instante las amenazas vacías  se llenan de realidad.

Al día siguiente, al acercarse a su mujer, ella,  colocando su brazo entro ambos,  tranquila  dijo ha llegado el momento de cumplir la amenaza, me voy,  tus mentiras mataron mi amor,  he decido respetarme, darme la oportunidad de empezar  lejos de ti, de amar y que me amen, Adios, ojala algún día aprendas que el amor no es amigo de las mentiras.

Marlla.

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