Abandonarse - Poema abstracto para reflexionar

Abandonarse – Poema Abstracto

Poemas

Abandonarse

Se inmortaliza la frase más temerosa.
Se suceden los hechos de la melodía cruel de los tiempos.
La simple agonía nos acobarda.

La inmediata destrucción que conllevan nuestras palabras.
Los pensamientos perdidos de nuestra infancia.
El clamor de los pobres de vista,
mente y alma.

La destreza ahogada de nuestras incongruencias.
El amanecer de los tiempos en nuestra almohada,
el descanso, el ahogo…
el deceso.

La desesperación de la mano del alma.
Las circunstancias que nos rodean.
El siniestro laberinto que nos mortifica.
El paso inmortal del tiempo como arena en nuestras manos.

La ilusión de un camino.
La ilusión del primer paso.
La fuerza necesaria para seguir adelante.

La vida hecha canción para un sordo.
La expresión, la palabra,
la letra imposible de razón,
existente solo en el infinito espacio
de la conciencia humana.

La inútil realidad.
La paz mental de nadie.
El corazón maldito de la gente.
Y un abismo…

Una melodía al final del abismo.
El compás… la nota perdida que no logré escuchar.
La suprema caída de los tiempos.
La completa ignorancia y ese
recóndito verso que no logré terminar.

Quise cubrir el mundo con melodías,
de sensaciones,
pero el mundo no estaba en el mundo
sino en la morada de cada uno…
Y la paz no estaba…
La oscuridad caía y me cubría
con su manto hasta la sien.

Despierta del sueño y serás gusano antes de perecer.
Despierta del sueño y no habrá canción.
Despierta del sueño y las frases no existirán.
No habrá melodía en tus ojos.
Tu mirada muerta vivirá

La daga en tu mano y las sombras tomaran tus pies.
El frío te abrazará,
el abismo te desespera…
Tanto, que ya no podrás escuchar aquella melodía.

Estás solo con las agujas del tiempo
golpeando y cayendo contra el suelo.
Te abandona tu último aliento
y el destello en tus ojos.

Todo lo que eres desaparece
y se pierde en lo que pudiste haber sido.
El silencio eterno.
Y la eterna herida que has encarnado en los perennes.

Fin

A todos los deseos y sueños
que abrazan mi corazón y no me piensan dejar.

El egoísmo más grande consiste en acabar con uno mismo.

Abandonarse, poema por Walter Fernandez