Abrazando tu Tristeza y Tu Depresión

Abrazando tu Tristeza y Tu Depresión

Espiritualidad Alma y Ser

Hola, bienvenido, bienvenida. Abrazando tu tristeza y tu depresión, pareciera que significa entregarse al abandono. O al menos en primera instancia es la impresión que nos da.

Abraza tu depresión para reconocerte en ella. Saber que es tuya. Verla a la distancia aunque te acompañe a todas partes. Porque aunque se sienta horrible, recuerda, no eres tú. Es un acompañante que dejaste entrar a tu morada.

¿Cuántas veces nos vemos envueltos en un mar de emociones que nos arrastra en un ir y venir de pensamientos abrumadores? ¿Cuántas veces parecemos estar en carne viva sin que nadie nos pueda siquiera mirar? ¿Te ha sucedido?

¿Alguna vez sentiste el desborde mental? Superado por mil ejércitos de ideas y emociones que brotan sin cesar… Todo apuntando a la incapacidad total. Incapacidad de reír, de participar de la vida para disfrutar un poco más.

A veces vivimos momentos en los cuales tan solo pensar, desmotiva, lastima en lo profundo del ser. Sin ánimos de un futuro.

Debemos saber que no somos nuestros pensamientos. Eso sucede tan solo en apariencia. Estamos mirando una película en la cual no tenemos el control de detenerla porque estamos tan entretenidos sufriendo que no buscamos como pararla. La miramos una y otra vez, sin parar. Es siempre el mismo film, o al menos una colección de episodios que repetimos arduamente dentro de nuestra mente.

Vivir Abrazando tu Tristeza y Tu Depresión

¿Y si nos detenemos a Observar?

Abrazando tu Tristeza y Tu Depresión
Abrazando tu Tristeza y Tu Depresión

Si nos lo proponemos, podemos parar a mirar nuestro paisaje mental. Sin darle importancia a las ideas. Sólo contemplar. Nada de rechazar, nada de escapar de las emociones que se alimentan con las ideas que surgen casi sin siquiera pensar. No podemos para las ideas ni las emociones. ¿Sabían? Pero si podemos observarlas como si fuera un valle extenso… De alguna manera, cuando no te identificas con ellas, el cerebro sabe, día a día, mes a mes, como reorganizarse y entonces te empiezas a relajar.

¿Respiramos? ¿Lo hacemos? Tomate un segundo y has esto conmigo por favor. Respira.

¿Sientes tu respiración? ¿Nos encontramos? ¿Donde estas? ¿Ya estas observando tu sentir, tu pensar? Están ahí, son tuyos, tú los has traído hasta la puerta de tu casa. ¿Te perdonas por eso? Puedes vivir sin ellos, pero primero, están. Es tu visita.

Cuando los veas, pregúntales… ¿Qué hacen aquí? A veces responden si queremos que lo hagan. Y si no, no importa. Observa el cielo. Di, quiero saber. Me entrego. Dale unos días y las respuestas empezarán a llover.

Eres una buena persona. Ojalá sigas leyendo lo que escribo. Yo por mi parte seguiré escribiendo en la medida que la vida y las responsabilidades cotidianas me lo permitan. Un gusto tenerte por aquí. Bendiciones para ti y tus seres queridos.