Ana Frank junio de 1944 – Diario Biográfico

Ana Frank junio de 1944

Ana Frank junio de 1944
Ana Frank junio de 1944 – Diario Biográfico


Viernes, 2 de junio de 1944


Querida Kitty:

«Quienes suban al desván, que se lleven un paraguas bien grande, de hombre si eposible…» Esto para guarecerse de las lluvias que vienen de arriba. Hay un refrán que dice: «En lo alto, seco, santo y seguro», pero esto no es aplicable a los tiempos de guerra (por los tiros) y a los escondidos (por el pis de gato). Resulta que Mouschi ha tomado más o menos por costumbre depositar sus menesteres encima de unos periódicos o en una rendija en el suelo, de modo que no sólo el miedo a las goteras está más que fundado, sino también el temor al mal olor. Sépase además que también el nuevo Moortje del almacén padece los mismos males, y todo aquel que haya tenido un gato pequeño que hiciera sus necesidades por todas partes, sabrá
hacerse una idea de los aromas que flotan por la casa aparte del de la pimienta y del tomillo.

Por otra parte, tengo que comunicarte una receta totalmente nueva contra los tiros: al oír los disparos, dirigirse rápidamente a la escalera de madera más cercana, bajar y volver a subir por la misma, intentando rodar por ella suavemente hacia abajo al menos una vez en caso de repetición. Los rasguños y el estruendo producidos por las bajadas y subidas y por las caídas, te mantienen lo suficientemente ocupada como para no oír los disparos ni pensar en, ellos. Quien escribe estas líneas ya ha probado
esta receta ideal, ¡y con éxito!

Tu Ana M. Frank;


Lunes, 5 de junio de 1944


Querida Kitty:

Nuevos disgustos en la Casa de atrás. Pelea entre Dussel y la familia Frank a raíz del reparto de la mantequilla. Capitulación de Dussel. Gran amistad entre la señora de Van Daan y el último, coqueteos, besitos y sonrisitas simpáticas. Dussel empieza a sentir deseos de estar con una mujer.

Los Van Daan no quieren que hagamos un pastel para el cumpleaños de Kugler, porque aquí tampoco se comen. ¡Qué miserables!

Arriba un humor de perros. La señora con catarro. Pillamos a Dussel tomando tabletas de levadura de cerveza, mientras que a nosotros no nos da nada.

Entrada en Roma del S° Ejército, la ciudad no ha sido destruida ni bombardeada.Enorme propaganda para Hitler. Hay poca verdura y patatas, una bolsa de pan se ha echado a perder.

El Esqueleto (así se llama el nuevo gato del almacén) no soporta bien la pimienta.

Utiliza la cubeta-retrete para dormir, y para hacer sus necesidades coge virutas de madera de las de empacar. ¡Vaya un gato imposible!

El tiempo, malo. Bombardeos continuos sobre el paso de Calais y la costa occidental francesa.

Imposible vender dólares, oro menos aún, empieza a verse el fondo de nuestra caja negra. ¿De qué viviremos el mes que viene?


Tu Ana M. Frank


Martes, 6 de junio de 1944


Mi querida Kitty:

This is D-day ha dicho a las doce del mediodía la radio inglesa, y con razón. This is «the» day ¡La invasión ha comenzado!

Esta mañana, a las ocho, los ingleses anunciaron: intensos bombardeos en Calais, Boulogne-sur-mer, El Havre y Cherburgo, así como en el paso de Calais (como ya es habitual). También una medida de seguridad para los territorios ocupados: toda la gente que vive en la zona de 35 kilómetros desde la costa tienen que prepararse para los bombardeos. Los ingleses tirarán volantes una hora antes, en lo posible.

Según han informado los alemanes, en la costa francesa han aterrizado paracaidistasingleses. «Lanchas inglesas de desembarco luchan contra la infantería de marina alemana», según la BBC.

Conclusión de la Casa de atrás a las nueve de la mañana, hora del desayuno: es un desembarco piloto, igual que hace dos años en Dieppe.

La radio inglesa en su emisión de las diez, en alemán, holandés, francés y otros idiomas: The invasion has begun, o sea, la verdadera invasión.

La radio inglesa en su emisión de las once, en alemán: discurso del general Dwight Eisenhower, comandante de las tropas.

La radio inglesa en su emisión en inglés: «Ha llegado el día D.» El general
Eisenhower le ha dicho al pueblo francés: «Nos espera un duro combate, pero luego vendrá la victoria. 1944 será el año de la victoria total. ¡Buena suerte!»

La radio inglesa en su emisión de la una, en inglés: 11.000 aviones están preparados y vuelan incesantemente para transportar tropas y realizar bombardeos detrás de las líneas de combate. 4.000 naves de desembarco y otras embarcaciones más pequeñas tocan tierra sin cesar entre Cherburgo y El Havre. Tropas inglesas estadounidenses se encuentran en pleno combate. Discursos del ministro holandés Gerbrandy, del primer ministro belga, del rey Haakon de Noruega, de De Gaulle por Francia y del rey de Inglaterra, sin olvidar a Churchill.


¡Conmoción en la Casa de atrás! ¿Habrá llegado por fin la liberación tan ansiada, la liberación de la que tanto se ha hablado, pero que es demasiado hermosa y fantástica como para hacerse realidad algún día? ¿Acaso este año de 1944 nos traerá la victoria? Ahora mismo no lo sabemos, pero la esperanza, que también es vida, nos devuelve el valor y la fuerza. Porque con valor hemos de superar los múltiples miedos, privaciones y sufrimientos. Ahora se trata de guardar la calma y de perseverar, y de hincarnos las uñas en la carne antes de gritar. Gritar y chillar por las
desgracias padecidas: eso lo pueden hacer en Francia, Rusia, Italia y Alemania, pero nosotros todavía no tenemos derecho a ello…

¡Ay, Kitty, lo más hermoso de la invasión es que me da la sensación de que quienes se acercan son amigos! Los malditos alemanes, nos han oprimido y nos han puestoel puñal contra el pecho durante tanto tiempo, que los amigos y la salvación lo son todo para nosotros. Ahora ya no se trata de los judíos, se trata de toda Holanda, Holanda y toda la Europa ocupada. Tal vez, dice Margot, en septiembre u octubre pueda volver al colegio.


Tu Ana M. Frank


P. D. Te mantendré al tanto de las últimas noticias. Esta mañana, y también por la noche, desde los aviones soltaron muñecos de paja y maniquíes que fueron a parar detrás de las posiciones alemanas; estos muñecos explotaron al tocar tierra.

También aterrizaron muchos paracaidistas, que estaban pintados de negro para pasar inadvertidos en la noche. A las seis de la mañana llegaron las primeras lanchas, después de que se había bombardeado la costa por la noche, con cinco mil toneladas de bombas. Hoy entraron en acción veinte mil aviones. Las baterías costeras de los alemanes ya estaban destruidas a la hora del desembarco. Ya se ha formado una pequeña cabeza de puente, todo marcha a pedi r de boca, por más que haga mal tiempo. El ejército y también el pueblo tienen la misma voluntad y la misma esperanza.


Viernes, 9 de junio de 1944


Querida Kitty:

¡La invasión marcha viento en popa! Los aliados han tomado Bayeux, un pequeño pueblo de la costa francesa, y luchan ahora para entrar en Caen. Está claro que la intención es cortar las comunicaciones de la península en la que está situada Cherburgo. Los corresponsales de guerra informan todas las noches de las dificultades, el valor y el entusiasmo del ejército, se cometen las proezas más increíbles, también los heridos que ya han vuelto a Inglaterra han hablado por el micrófono. A pesar de que hace un tiempo malísimo, los aviones van y vienen. Nos hemos enterado a través de la BBC que Churchill quería acompañar a las tropas cuando la invasión, pero que este plan no se llevó a cabo por recomendación de Eisenhower y de otros generales. ¡Figúrate el valor de este hombre tan mayor, que ya tiene por lo menos setenta años!

La conmoción del otro día ya ha amainado; sin embargo, esperamos que la guerra acabe por fin a finales de año. ¡Ya sería hora! Las lamentaciones de la señora Van Daan no se aguantan, ahora ‘ que ya no nos puede dar la lata con la invasión, se queja todo el día del mal tiempo. ¡Te vienen ganas de meterla en un cubo de agua fría y subirla a la buhardilla!

La Casa de atrás en su conjunto, salvo Van Daan y Peter, ha leído la trilogía Rapsodia húngara. El libro relata la historia de la vida del compositor, pianista y niño prodigio Franz Liszt. Es un libro muy interesante, pero para mi gusto contiene demasiadas historias de mujeres; Liszt no fue tan sólo el más grande y famoso pianista de su época, sino también el mayor de los donjuanes aun hasta los setenta años. Tuvo relaciones amorosas con la condesa Marie d’Agoult, la princesa Carolina de Sayn Wittgenstein, la bailarina Lola Montes, las pianistas Agnes Kingworth y Sophie Menter, la princesa circasiana Olga Janina, la baronesa Olga Meyendroff, la actriz de
teatro Lilla no sé cuántos, etc., etc.: son una infinidad. Las partes del libro que tratan de música y otras artes son mucho más interesantes. En el libro aparecen:

Schumann y Clara Wieck, Héctor Berlioz, Johannes Brahms, Beethoven, Joachin, Richard Wagner, Hans von Bülow, Anton Rubinstein, Frederic Chopin, Víctor Hugo, Honoré de Balzac, Hiller, Hummel, Czerny, Rossini, Cherubini, Paganini, Mendelssohn, etc., etc. El propio Liszt era un tipo estupendo, muy generoso, nada egoísta, aunque extremadamente vanidoso; ayudaba a todo el mundo, no conocía nada más elevado que el arte, amaba el coñac y a las mujeres, no soportaba las lágrimas, era un caballero, no denegaba favores a nadie, no le importaba el dinero, era partidario de la libertad de culto y amaba al mundo.


Tu Ana M. Frank


Martes, 13 de junio de 1944

Querida Kit:

Ha sido otra vez mi cumpleaños, de modo que ahora ya tengo quince años. Me han regalado un montón de cosas: papá y mamá, los cinco tomos de la Historia del arte de Springer, un juego de ropa interior, dos cinturones, un pañuelo, dos yogures, un tarro de mermelada, dos pasteles de miel (de los pequeños) y un libro de botánica; Margot un brazalete sobredorado, Van Daan un libro de la colección Patria, Dussel un tarro de malta «Biomalt» y un ramillete de almorta, Miep caramelos, Bep caramelos y unos cuadernos, y Kugler lo más hermoso: el libro María Teresa y tres lonchas de queso con toda su crema. Peter me regaló un bonito ramo de peonías. El pobre hizo un gran esfuerzo por encontrar algo adecuado, pero no tuvo éxito.


La invasión sigue yendo viento en popa, pese al tiempo malísimo, las innumerables tormentas, los chaparrones y la marejada.

Churchill, Smuts, Eisenhower y Arnold visitaron ayer los pueblos franceses tomados y liberados por los ingleses. Churchill se subió a un torpedero que disparaba contra la costa; ese hombre, como tantos otros, parece no saber lo que es el miedo. ¡Qué envidia!

Desde nuestra «fortaleza de atrás» nos es imposible sondear el ambiente que impera en Holanda. La gente sin duda está contenta de que la ociosa (!) Inglaterra por fin haya puesto manos a la obra. No saben lo injusto que es su razonamiento cuando dicen una y otra vez que aquí no quieren una ocupación inglesa. Con todo, el razonamiento viene a ser más o menos el siguiente: Inglaterra tiene que luchar, combatir y sacrificar a sus hijos por Holanda y los demás territorios ocupados. Los ingleses no pueden quedarse en Holanda, tienen que presentar sus disculpas a todos los estados ocupados, tienen que devolver las Indias a sus antiguos dueños, y luego podrán volverse a Inglaterra, empobrecidos y maltrechos. Pobres diablos los que piensan así, y sin embargo, como ya he dicho, muchos holandeses parecen pertenecer a esta categoría. Y ahora me pregunto yo: ¿qué habría sido de Holanda y de los países vecinos, si Inglaterra hubiera firmado la
paz con Alemania, la paz posible en tantas ocasiones? Holanda habría pasadoformar parte de Alemania y asunto concluido.

todos los holandeses que aún miran a los ingleses por encima del hombro, que tachan a Inglaterra y a su gobierno de viejos seniles, que califican a los ingleses de cobardes, pero que sin embargo odian a los alemanes, habría que sacudirlos como se sacude una almohada, así tal vez sus sesos enmarañados se plegarían de forma más sensata…


En mi cabeza rondan muchos deseos, muchos pensamientos, muchas acusaciones muchos reproches. De verdad que no soy tan presumida como mucha gente cree, conozco mis innumerables fallos y defectos mejor que nadie, con la diferencia de que sé que quiero enmendarme, que me enmendaré y que ya me he enmendado un montón.

¿Cómo puede ser entonces, me pregunto muchas veces, que todo el mundo me siga considerando tan tremendamente pedante y poco modesta? ¿De verdad soy tan testaruda? ¿Soy realmente yo sola, o quizá también los demás? Suena raro, ya me doy cuenta, pero no tacharé la última frase, porque tampoco es tan rara como parece. La señora Van Daan y Dussel, mis principales acusadores, tienen fama ambos de carecer absolutamente de inteligencia y de ser, sí, digámoslo tranquilamente, «ignorantes». La gente ignorante no soporta por lo general que otros hagan una cosa mejor que ellos; el mejor ejemplo de ello son, en efecto, estos dos ignorantes, la señora Van Daan y el señor Dussel. La señora me considera ignorante porque yo no padezco esa enfermedad de manera tan aguda como ella;

me considera poco modesta, porque ella lo es menos aún; mis faldas le parecen muy cortas, porque las suyas lo son más aún; me considera una sabidilla, porque ella misma habla el doble que yo sobre temas de los que no entiende absolutamente nada. Lo mismo vale para Dussel. Pero uno de mis refranes favoritos es «En todos los reproches hay algo de cierto», y por eso soy la primera en reconocer que algo de sabidilla tengo.

Sin embargo, lo más molesto de mi carácter es que nadie me regaña y me increpa tanto como yo misma; y si a eso mamá añade su cuota de consejos, la montaña de sermones se hace tan inconmensurable que yo, en mi desesperación por salir del paso, me vuelvo insolente y me pongo a contradecir, y automáticamente salen a relucir las viejas palabras de Ana: «¿Nadie me comprende!»

Estas palabras las llevo dentro de mí, y aunque suenen a mentira, tienen también su parte de verdad. Mis auto inculpaciones adquieren a menudo proporciones tales que desearía encontrar una voz consoladora que lograra reducirlas a un nivel razonable y a la que también le importara mi fuero interno, pero ¡ay!, por más que busco, no hepodido encontrarla.

Ya sé que estarás pensando en Peter, ¿verdad Kit? Es cierto, Peter me quiere, no como un enamorado, sino como amigo, su afecto crece día a día, pero sigue habiendo algo misterioso que nos detiene a los dos, y que ni yo misma sé lo que es.

A veces pienso que esos enormes deseos míos de estar con él eran exagerados, pero en verdad no es así, porque cuando pasan dos días sin que haya ido arriba, me vuelven los mismos fuertes deseos de verle que he tenido siempre. Peter es buenobondadoso, pero no puedo negar que muchas cosas en él me decepcionan. Sobre todo su rechazo a la religión, las conversaciones sobre la comida y muchas otras cosas de toda índole no me gustan en absoluto. Sin embargo, estoy plenamente convencida de que nunca reñiremos, tal como lo hemos convenido sinceramente.

Peter es amante de la paz, tolerante y capaz de ceder. Acepta que yo le diga muchas más cosas de las que le tolera a su madre. Intenta con gran empeño borrar las manchas de tinta en sus libros y de poner cierto orden en sus cosas. Y sin embargo, ¿por qué sigue ocultando lo que tiene dentro y no me permite tocarlo? Tiene un carácter mucho más cerrado que el mío, es cierto; pero yo ahora realmente sé por la práctica (recuerda la «Ana en teoría» que sale a relucir una y otra vez) que llega un momento en que hasta los caracteres más cerrados ansían, en la misma medida que
otros, o más, tener un confidente.

En la Casa de atrás, Peter y yo ya hemos tenido nuestros años para pensar, a
menudo hablamos sobre el futuro, el p asado y el presente, pero como ya te he dicho: echo en falta lo auténtico y sin embargo estoy segura de que está ahí.

¿Será que el no haber podido salir al aire libre ha hecho que creciera mi afición por todo lo que tiene que ver con la Naturaleza? Recuerdo perfectamente que un límpido cielo azul, el canto de los pájaros, el brillo de la luna o el florecimiento de las flores, antes no lograban captar por mucho tiempo mi atención. Aquí todo eso ha cambiado: para Pentecostés por ejemplo, cuando hizo tanto calor, hice el mayor de los esfuerzos para no dormirme por la noche, y a las once y media quise observar bien la luna por una vez a solas, a través de la ventana abierta. Lamentablemente mi
sacrificio fue en vano, ya que la luna daba mucha luz y no podía arriesgarme a abrir la ventana. En otra ocasión, hace unos cuantos meses, fui una noche arriba por casualidad, estando la ventana abierta. No bajé hasta que no terminó la hora de airear. La noche oscura y lluviosa, la tormenta, las nubes que pasaban apresuradas, me cautivaron; después de año y medio, era la primera vez que veía a la noche cara acara. Después de ese momento, mis deseos de volver a ver la noche superaron mi miedo a los ladrones, a la casa a oscuras y llena de ratas y a los robos. Bajé completamente sola a mirar hacia fuera por la ventana del despacho de papá y la de la cocina. A mucha gente le gusta la Naturaleza, muchos duermen alguna que otra vez a la intemperie, muchos de los que están en cárceles y hospitales no ven el día en que puedan volver a disfrutar libremente de la naturaleza, pero son pocos los que, como nosotros, están tan separados y aislados de la cosa que desean, y que es igual para ricos que para pobres.

No es ninguna fantasía cuando digo que ver el cielo, las nubes, la luna y las estrellas me da paciencia y me tranquiliza. Es mucho mejor que la valeriana o el bromo: la Naturaleza me empequeñece y me prepara para recibir cualquier golpe con valentía.

En alguna parte estará escrito que sólo pueda ver la Naturaleza, de vez en cuando y modo de excepción, a través de unas ventanas llenas de polvo y con cortinas sucias delante, y hacerlo así no resulta nada agradable. ¡La Naturaleza es lo único que realmente no admite sucedáneos!


Más de una vez, una de las preguntas que no me deja en paz por dentro es por qué en el pasado, y a menudo aún ahora, los pueblos conceden a la mujer un lugar tan inferior al que ocupa el hombre. Todos dicen que es injusto, pero con eso no me doy por contenta: lo que quisiera conocer es la causa de semejante injusticia.

Es de suponer que el hombre, dada su mayor fuerza física, ha dominado a la mujer desde el principio; el hombre, que tiene ingresos, el hombre, que procrea, el hombre, al que todo le está permitido… Ha sido una gran equivocación por parte de tantas mujeres tolerar, hasta hace poco tiempo, que todo siguiera así sin más, porque cuantos más siglos perdura esta norma, tanto más se arraiga. Por suerte la enseñanza, el trabajo y el desarrollo le han abierto un poco los ojos a la mujer. En muchos países las mujeres han obtenido la igualdad de derechos; mucha gente, sobre todo mujeres, pero también hombres, ven ahora lo mal que ha estado dividido
el mundo durante tanto tiempo, y las mujeres modernas exigen su derecho a la independencia total.

Pero no se trata sólo de eso: ¡también hay que conseguir la valoración de la mujer! En todos los continentes el hombre goza de una alta estima generalizada. ¿Por qué la mujer no habría de compartir esa estima antes que nada? A los soldados y héroes de guerra se los honra y rinde homenaje, a los descubridores se les concede fama eterna, se venera a los mártires, pero ¿qué parte de la Humanidad en su conjunto también considera soldados a las mujeres?

En el libro Combatientes para toda la vida pone algo que me ha conmovido bastante, y es algo así como que por lo general las mujeres, tan sólo por el hecho de tener hijos, padecen más dolores, enfermedades y desgracias que cualquier héroe de guerra. ¿Y cuál es la recompensa por aguantar tantos dolores? La echan en un rincón si ha quedado mutilada por el parto, sus hijos al poco tiempo ya no son suyos, y su belleza se ha perdido. Las mujeres son soldados mucho más valientes y heroicos, que combaten y padecen dolores para preservar a la Humanidad, mucho más que tantos libertadores con todas sus bonitas historias…

Con esto no quiero decir en absoluto que las mujeres tendrían que negarse a tener hijos, al contrario, así lo quiere la Naturaleza y así ha de ser. A los únicos que condeno es a los hombres y a todo el orden mundial, que nunca quieren darse cuenta del importante, difícil y a veces también bello papel desempeñado por la mujer en la sociedad.

Paul de Kruif, el autor del libro mencionado, cuenta con toda mi aprobación cuando dice que los hombres tienen que aprender que en las partes del mundo llamadas civilizadas, un parto ha dejado de ser algo natural y corriente. Los hombres lo tienen fácil, nunca han tenido que soportar los pesares de una mujer, ni tendrán que soportarlos nunca.

Creo que todo el concepto de que el tener hijos constituye un deber de la mujer, cambiará a lo largo del próximo siglo, dando lugar a la estima y a la admiración por quien se lleva esa carga al hombro, sin rezongar y sin pronunciar grandes palabras.

Tu Ana M. Frank


Viernes, 16 de junio de 1944


Querida Kitty:

Nuevos problemas: la señora está desesperada, habla de pegarse un tiro, de la cárcel, de ahorcarse y suicidarse. Tiene celos de que Peter deposite en mí su confianza y no en ella, está ofendida por— Á que Dussel no hace suficiente caso de sus coqueterías, teme que l su marido gaste en tabaco todo el dinero del abrigo depiel, riñe, insulta, llora, se lamenta, ríe y vuelve a empezar con las riñas.

¿Qué hacer con una individua tan plañidera y tonta? Nadie la toma en serio, carácter no tiene, se queja con todos y anda por la casa con un aire de «liceo de frente, museo por detrás». Y lo peor de todo es que Peter es insolente con ella, el señor Van Daan susceptible, y mamá cínica. ¡Menudo panorama! Sólo hay una regla a tener siempre presente: ríete de todo y no hagas caso de los demás. Parece egoísta, pero en realidad es la única medicina para los autocompasivos.

A Kugler lo mandan cuatro semanas a Alkmaar a hacer trabajos forzados; intentará salvarse presentando un certificado médico y una carta de Opekta. Kleiman tiene que someterse a una operación del estómago lo antes posible. Anoche, a las once de la noche, cortaron el teléfono a todos los particulares.

Tu Ana M. Frank


Viernes, 23 de junio de 1944


Querida Kitty:

No ha pasado nada en especial. Los ingleses han iniciado la gran ofensiva hacia Cherburgo; según Pim y Van Daan, el 10 de octubre seguro que nos habrán liberado.

Los rusos participan en la operación, ayer empezó su ofensiva cerca de Vítebsk. Son tres años clavados desde la invasión alemana.

Bep sigue teniendo un humor por debajo de cero. Casi no nos quedan patatas. En lo sucesivo vamos a darle a cada uno su ración de patatas por separado, y que cada cual haga con ellas lo que le plazca. Miep se toma una semana de vacaciones anticipadas a partir del lunes. Los médicos de Kleiman no han encontrado nada en la radiografía.

Duda mucho si operarse o dejar que venga lo que venga.


Tu Ana M. Frank

Martes, 27 de junio de 1944


Mi querida Kitty:

El ambiente ha dado un vuelco total: las cosas marchan de maravilla. Hoy han caído Cherburgo, Vít ebsk y Slobin. Un gran botín y muchos prisioneros, seguramente. En Cherburgo han muerto cinco generales alemanes, y otros dos han sido hechos prisioneros. Ahora los ingleses podrán desembarcar todo lo que quieran, porque tienen un puerto: ¡toda la península de Cotentin en manos de los ingleses, tres semanas después de la invasión! ¡Se han portado!

En las tres semanas que han pasado desde el «Día D» no ha parado de llover ni de hacer tormenta ni un solo día, tanto aquí como en Francia, pero esta mala suerte no impide que los ingleses y los norteamericanos demuestren toda su fuerza, ¡y cómo!

La que sí ha entrado en plena acción es la Wuwa, pero ¿qué puede llegar a significar semejante nimiedad, más que unos pocos daños en Inglaterra y grandes titulares en la prensa teutona? Además, si en Teutonia se dan cuenta de que ahora de verdad se acerca el peligro bolchevique, se pondrán a temblar como nunca.

Las mujeres y los niños alemanes que no trabajan para el ejército alemán, serán evacuados de las zonas costeras y llevados a las provincias de Groninga, Frisia y Güeldres. Mussert ha declarado que si la invasión llega a Holanda, él se pondrá un uniforme militar. ¿Acaso ese gordinflón tiene pensado pelear? Para eso podría haberse marchado a Rusia hace tiempo… Finlandia rechazó la propuesta de paz en su momento, y también ahora se han vuelto a romper las negociaciones al respecto.

¡Ya se arrepentirán los muy estúpidos!

¿Cuánto crees que habremos adelantado el 27 de julio?


Tu Ana M. Frank

Viernes, 30 de junio de 1944


Querida Kitty:

Mal tiempo, o bad weather from one at a stretch to the thirty June. ¿Qué te parece? Ya ves cómo domino el inglés, y para demostrarlo estoy leyendo
Un marido ideal en inglés (¡con diccionario!).

La guerra marcha a pedir de boca: han caído Bobruisk, Moguiliov y Orsha; muchos prisioneros.

Aquí todo all right. Los ánimos mejoran, nuestros optimistas a toda prueba festejan sus triunfos, los Van Daan hacen malabarismos con el azúcar, Bep se ha cambiado de peinado y Miep está de vacaciones por una semana. Hasta aquí las noticias.

Me están haciendo un tratamiento muy desagradable del nervio, nada menos que en uno de los dientes incisivos, ya me ha dolido una enormidad, tanto que Dussel se pensó que me desmayaría. Pues faltó poco. Al rato le empezó a doler la muela a la señora…

Tu Ana M. Frank


P. D. De Basilea nos ha llegado la noticia de que Bernd ha hecho el papel de mesonero en Minna von Barnhelm. Mamá dice que tiene madera de artista.

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Jueves, 6 de julio de 1944