Cambiando de libro

Cambiando de libro – Relato para reflexionar

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Cambiando de libro

Lo que no se soluciona cambiando de página, se soluciona cambiando de libro decía mi abuela con toda las razones de sus años. Hay frases que realmente quedaron grabadas en mi mente. Con el tiempo, se fundieron intachables.

Por lo general, los escritores pensamos en voz alta, tan alta que de vez en cuando alguien nos lee. Por este motivo tendríamos que ser cuidadosos con la elección de nuestras palabras.

Todas las mañanas veo salir el sol por mi ventana. Es el despertador natural de la vida. Al menos durante el verano me sirve. Me levanto, desayuno para luego dirigirse hacia mi trabajo. Durante el viaje leo frases en Google plus que me den algo en que pensar, o también algún que otro libro electrónico que tengo guardado en mi smarphone.

Todos los días, menos los domingos se repite esta historia. Sol, desayuno, viaje, trabajo, almuerzo, trabajo, merienda y más trabajo. Luego de estar 14 horas fuera de mi casa puedo ver a mi mujer y mi hijo. La injusticia del sistema me devuelve cansado a mi hogar. Una ducha, la cena, un beso y solo me quedan 2 horas para vivir antes de dormir. Haciendo un cálculo rápido, al mes estoy 336 horas fuera de mi hogar, 144 horas estoy durmiendo y tan solo 50 horas estoy con mi familia. Admito no haber tenido en cuenta los domingos, pero solo son cuatro.

Quizá estés sacando tus propios cálculos, algunos darán mejor, otros peor. En 10 meses 3336 horas fuera del hogar, 1444 para conciliar el sueño, y 500 horas con mi familia. Si sumas años, la frase “Trabajar para vivir y no vivir para trabajar”, cada vez se hace más ilusoria.

Hace bastante que trato de alcanzar algo diferente, sin saber donde está. Por suerte no tengo miedo al fracaso, ni voy a rendirme fácilmente. Mi corazón aún late firmemente.

Deséame suerte amigo, amiga, suerte para ti también. En este camino vacío de perezas. Agotando muchas de las posibilidades. Estaremos firmes durante la batalla.

A veces, cuando los resultados no llegan, no doy vuelta la página. Recuerdo la frase de mi abuela y simplemente cambio de libro.

Cambiando de libro – Relato por Walter Fernandez