Inmadureces Relato

Inmadureces Relato

Traté de averiguar con mucha preocupación las razones que expliquen la práctica de ciertas inmadureces que suelen ser muy onerosas, he oído a varios machos adultos decir que se sienten felices de estar todavía verdes, pues aseguran con toda su sinceridad que ser inmaduros es de lo más divertido
que hay en la vida, en las noches estos caballeros solteros y de edad avanzada duermen alegres en sus camas abrazando enormes peluches de felpa, otros tipos han dicho de que una buena parte de la adolescencia les llegó después del tiempo normal, es decir que son hombres que aún no han podido
desarrollar por completo su mente infantil debido a anomalías hormonales, por eso se les ha visto hablar amenamente con sus amigos “imaginarios”.
En mi caso jamás voy a olvidar la ocasión en que iba a visitar a una muy querida amiga, había salido algo tarde de casa, luego caminaba con prisa cruzando las calles, además recuerdo que pensaba distraído y preocupado acerca del partido de futbol de la noche anterior, de repente al frente se
acercaba hacia mí una dama demasiado magnífica y hermosa, semejante espectáculo de belleza que robaba miradas no pude ignorar, me miraba intensamente como hipnotizada, cuando pasaba a mi lado la saludé fingiendo tener una voz grave, y supuse que ella se sintió avergonzada producto de
la imponente presencia que tengo, ya que se sonrió con su cara muy sonrojada, la verdad es que en ese momento me sentía bastante orgulloso de mi hombría.
Seguí caminando varios metros sobre el quebrajoso cemento, y vi entonces que desde un auto en marcha, un hombre desconocido me hizo una rara señal con su mano; aunque no le entendí nada yo simplemente lo saludé con mucha educación, observé el reloj led inteligente de pulsera que tanto luché para comprar, eran aproximadamente las tres de la tarde y decidí apurarme más para llegar a tiempo.
Más adelante caminaba sobre la acera imaginando toda la conversación que tendría con mi amiga Carolina, necesitaba hallar alguna forma creativa de preguntarle de las diversas cosas de su vida íntima que desde tiempo atrás me interesaba saber; sin embargo solo pocas he podido descubrir, ya estaba
por llegar cuando en eso miré un grupo de niños que marcaban el piso con tizas de colores, todo eso para jugar la divertida rayuela, ellos me empezaron a señalar y se reían dando fuertes carcajadas, ahí empecé a sospechar que algo andaba mal.
Caminé no tan lejos para poder pararme enfrente de la puerta de un negocio, el cristal me sirvió de espejo y descubrí que mi cara estaba demasiado bien, lo único y desastroso es que llevaba la cremallera del pantalón totalmente abierta, con vergüenza miré alrededor y aproveché que no había nadie
para cerrarla, deseaba con todo mi ser que la tierra se abriera y me tragase, pues desgraciadamente todo eso me pasó justo el día en que llevaba puesta mi ropa interior favorita de osos y patitos.

Inmadureces Relato por César Henrríquez Juárez