La Felicidad del Niño Interior – Una paradoja

Spread the love
  • 2
    Shares

¿De dónde viene la alegría? La felicidad del niño interior. Cuando te preguntas donde está tu felicidad, como para buscarla, cometes el mismo error que todos cometemos. Que obviamente es salir a buscarla. ¿Vamos juntos? Mira, escucha el siguiente vídeo y luego charlamos. Suerte.

Estoy comenzando un pequeño viaje al cual me gustaría que todos podamos ir, aunque separados. En algún momento, seguro, nos vamos a encontrar.

Primeros Pasos – Hazme Feliz

Quiero pedirte a vos, que me estas leyendo, que por favor me hagas feliz. Te estoy hablando en serio. Vamos ya, hazme feliz. ¡Ja ja!. ¿Es casi una insolencia verdad? Creerme en el derecho de obligarte a hacerme feliz. Porque si no me haces feliz eres muy mala persona… ¿Verdad? ¡Bienvenidos a nuestras bellas mentes. Claro, como me siento mal, en lugar de hacerme responsable de mis propios sentimientos, como tú no logras mi felicidad, proyecto en tú persona la idea de que debes hacerme feliz. Tú, mala persona, fracasada. Puede resultar algo gracioso visto desde este punto de vista. No te preocupes. Es un chiste cotidiano. Siempre dije que… “La vida la malinterpretamos como un chiste mal contado, de una realidad seria, que si la entendiéramos nos reiríamos de nosotros mismos”.

Claro que todos estos son conceptos y juegos de palabras. Nada tiene explicación, pero al fin y al cabo, somos un conjunto de conceptos, etiquetas, emociones, desestabilizados por hacer caso de nosotros mismos. Entonces, aparte, como intuyo que si estas leyendo esto es porque buscas una respuesta, antes de que pienses que estas en manos de un loco, voy a decirte que si te crees todo lo que digo, pero por sobre todo, si crees todo lo que te dices, no alcanzaras esa felicidad, que no necesitas buscar, porque ya la tienes. Solo que aún no decides dejarla vivir, porque como nos creemos tanto el cuento del auto control, a raíz del miedo que escondemos a perder lo que no tenemos, es que no arriesgamos ni un poco en dejar vivir a nuestra felicidad. Ahora piensas, ¡Cuanto embrollo! Yo te pido por favor, ya déjate de proyecciones. Si, somos un embrollo.

La Felicidad no se encuentra, se enciende.

El niño interior

En distintas religiones el niño interior es ejemplo de sabiduría. Pensar que creemos que no entienden nada. No entienden este complejo mundo que nos hemos inventado. Claro, aún no les enseñamos a entender nuestra mentira. Entonces, puedo decir que los niños conocen mas de la vida que nosotros mismos. Al menos hasta que terminemos de engañarlos como nos engañaron a nosotros. Inconscientemente, claro.

Nos olvidamos de vivir y seguimos buscando la felicidad en la no vida. Aclaro, si existe la no vida, existe en nuestra imaginación. La imaginación que fue capaz de imaginar todo este mundo mentalmente mentiroso. ¿Nunca notaron lo contradictorio que somos? ¿Cómo podemos ser felices si hasta discutimos con nosotros mismos?¿Cómo podemos ser felices si no dejamos de pensar y repensar todo los que nos hace mal.

Cuando eramos niños tan solo jugábamos. La gran virtud de ver la maravilla de la vida expresarse en lo que nos rodeaba, ese era nuestro asombro. Estábamos mucho mas cerca de Dios, aunque sin conciencia de ello. Pero no voy a hablar de Dios, hoy no. Somos muy pequeños todavía. Y no deseo que ningún no creyente de la existencia de Dios se ofenda y se retire de mi artículo. Si lo vas a odiar al menos leelo todo. Ja ja . Perdón soy así, de momento.

¿Quieres ser feliz? Mira los niños. Mira como actúan. ¿Piensas que eres un adulto?¿Que es eso? Habría que pensarlo seriamente. ¡Aaaaahh! Seriamente…. Listo, ya somos adultos. Creo que parecemos niños reprimidos, más que adultos. De la niñez guardamos los berrinches y nos tomamos la molestia de reprimir el asombro el asombro. Ya nada me asombra, décimos. ¿Te suena?

¿No les pasó? Por momentos sentir que hay un niño caprichoso dentro. Un niño que quiere esto, aquello y lo otro. Desde otro punto de vista, se podría decir que el caprichoso es el adulto. Pero mejor, vamos despacio.

Cuando lloramos lo hacemos por dentro, que no se note. No me vallan a ver. Ni yo lo miro. Y lo niego tanto, que al primero que se me cruce se lo hago saber. Con mi furia. Demostrándole lo mala persona que soy, sin darme cuenta. Nadie me comprende. ¿Yo me comprendo? No nos comprendemos pero pretendemos que los demás sí lo hagan.  Castigamos en demasía a nuestro niño interior.

¿Por que le doy tantas vueltas a la idea que me maltrata, sin servirme? Porque no me favorece en lo más mínimo pensarla, solo me castiga. La idea que yo pienso. O sea, me castigo y prefiero castigarme, antes que atravesar el miedo que me hace sentir el hecho de lanzarme a ser feliz.

La Felicidad del Niño Interior
La felicidad de un niño es la maravilla más grande de esta vida. Nunca la pierdas.

La paradoja

Sabes cómo ser feliz porque lo fuiste. Y la paradoja es que es tan fácil de lograr, como difícil. Lo malo es que estamos acostumbrados a verlo difícil. Convencidos hasta las raíces. 

¿Sabes una cosa? Esta publicación que estás leyendo no espera que llegues al último renglón para ser feliz. Es un imposible encontrar tu solución aquí. Está publicación es una invitación a que te observes. A qué te preguntes por qué haces lo que haces. Es verdad que no queremos. Pero hasta el momento no lo probaste y lo que vienes haciendo, de momento, no ha funcionado.

Quiero que sepas que no estoy inventando nada. Filosofías de miles de años, religiones, costumbres, mitos, hay infinidad de testimonios a nuestro alrededor. Solo que somos tan egocéntricos al pensar en que tenemos razón. Nos sentimos tan importantes y falsamente alegres cuando la tenemos… Tanto que no vemos lo ladrones que somos cuando la robamos del prójimo sin importar como lo hemos dejado. ¿Hay bondad en eso?

Finalmente la Felicidad

Como dije, aquí no está la felicidad. Lo aseguro. Me brindo al experimento y al atrevimiento de afirmar que si existe una felicidad no es relativa ni personal. Esa es un invento. La felicidad real es universal. Está felicidad universal no la vives, te vive si le dejas lugar. 

Por un momento deja de pensar, al menos un poco. Mira a tu alrededor, no juzgues o serás juzgado, quizá hasta por ti mismo. Te la dejo pensando. Pero no juzgues, has un espacio. Mira y siente.

Solo puedo desear que seas feliz.

La Felicidad del Niño Interior
Eres ese ser que está aquí y ahora, siendo testigo de este momento, libre, infinito.

SEO y Webmaster- Administrador y Editor en www.heyzern.com desde el año 2015 y www.elliterario.com desde el 2016
Escritor, Músico y Técnico en Redes

Facebook Comments