La Vida no es Mi Idea

La Vida no es Mi Idea – La idea soy Yo

Espiritualidad Alma y Ser
La Vida no es Mi Idea
La Vida no es Mi Idea

La vida no es mi idea, sino un suceso que está aconteciendo. En todo caso, quizá para mí, debería ser un descubrimiento, una sorpresa constante, sin ataduras, sin juzgarla. 

Considero que estamos aquí para vivirla al máximo. No estamos para juzgarla, para encontrar errores. 

Todo esto que digo parece requerir esfuerzo, dedicación, sufrimiento. Parece que no podemos hacer nada sin sufrimiento. 

Pensar que sufrimos cuando se da la siguiente situación. “Miro algo, lo comparo con algún recuerdo o con mi idea de cómo debería ser, y si no coincide con mis expectativas… entonces, sufro.

Que mecanismo extraño adquirimos los seres humanos. En lugar de accionar, de trabajar, nos auto castigamos por lo que es y lo que pensamos que debería de ser. Muchas veces, ni siquiera por cosas que nos afectan directamente.

¿Cómo debo vivir si la vida no es mi idea?

La Vida no es Mi Idea
La Vida no es Mi Idea

Algunos me preguntaron… Creo que es muy personal. Cada uno de nosotros es único y al mismo tiempo, parte de todo. Cada momento es un festejo. El festejo de estar vivo. 

Hay una sola manera de no vivir esta vida. Esa manera es estando bajo tierra. No queremos eso. 

Ahora, hay dos manera de vivir la vida. Una, es estando psicológicamente en negación con ella. Podemos elegir vivir más tiempo en nuestra mente que afuera. Lo malo de esta manera de vivir, es que trae sufrimiento.

La segunda manera es estando atento observando, espectando, dispuesto a vivir cada momento. Es estando cien por ciento dónde estás. Eso sería un fiel compromiso con tu vida. Es tu regalo. 

Si haces esto, aunque parezca extraño o que no tiene mucho sentido, estarás creando una mejor vida para todos los que te rodean. Quizá también, para el resto del planeta. Tu cuota de bondad. 

La cuota de Bondad

La Vida no es Mi Idea
La Vida no es Mi Idea

Se nos regaló esta vida. Pareciera que queremos devolverla. Destruimos el planeta y nuestras amistades. Además, no solo hacemos eso, muchas veces también vamos en contra de nuestra familia. 

Buscamos a Dios en todas partes sin poder verlo en cada amanecer. En un árbol, en una sonrisa, en una demostración de amor o en un simple espacio de silencio. 

¿Cómo vamos a escucharlo, o verlo, si no paramos ni por un segundo a prestar atención?

Bueno, si llegaste hasta aquí, creo que ya te hice leer demasiado. Si te gustó o no, si quieres que toque algún tema en particular, puedes proponerlo en los comentarios. Desde ya muy agradecido de que estés aquí. Hasta la Próxima.

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