Soledades Encontradas - Relato Dramático

Soledades Encontradas – Relato Dramático

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Soledades Encontradas

El viejo libro seguía sobre aquella mecedora vieja y descolorida situada en el rincón más apartado de la habitación, justo donde ella lo había dejado años atrás.

Los años habían sido crueles después de su muerte. Le habían hecho sentir cada momento, cada segundo, cada recuerdo con un dejo demasiado notorio a melancolía. Como si no tenerle nunca más en su vida no fuese un trago suficientemente amargo, como si necesitase ayuda para sufrir la angustia de un amor perdido.

Aunque sé que no me creerán, porque la juventud ya no cree en amores eternos, pero entonces ¿cómo explicarían la agonía de aquel hombre solo? ¿Cómo justificarían el que la siguiese esperando aun sabiendo que no volvería?

Si tan solo le hubieran visto sentarse junto a la puerta a mirar con tristeza avejentada el horizonte, si tan solo hubiesen parado de hablar vanidades para mirar sus ojos ya cansados de esperar a la muerte, cansado de vivir anhelando lo que no volvería, añorando tiempos pasados, pensando en la ilusión de que fue feliz alguna vez, odiándose por haber sido un eterno romántico enamorado del amor… Y de ella; tal vez intentarían vivir más y tal vez, solo tal vez, dudar menos.

Los inviernos habían sido cálidos a su lado, las primaveras hermosas y coloridas, pero ahora, ni el sol del más caluroso verano podía entibiar su marchito corazón, y es que vivía porque tenía que hacerlo, porque era demasiado cobarde para dejarse alcanzar por la muerte tan deseada, o quizás, simplemente, porque le había prometido a ella que lo haría.

Pero él no quería, no quería tener que sonreírle a las mañanas como si fueran un milagro para él, no quería mirar las rosas florecer porque sentía que se burlaban de sus lágrimas, las mismas que habían sido derramadas por felicidad cuando la conoció, las mismas que ahora eran derramadas por su ausencia.

Ya no quería tener que ver más aquel jodido libro cada vez que su mirada se posaba en aquel olvidado rincón, ya no quería recordarla cómo sonreía mientras iba pasando las amarillentas páginas, ya no quería añorar verla dormir en aquella inmóvil mecedora como miles de noches la había visto hacerlo.

A estas alturas de su soledad él solo quería… Solo rogaba que su corazón ya no latiera, porque cada vez que lo hacía, sentía que el abismo que había en su pecho, se hacía más grande, más pesado, más doloroso.

Y aunque suene cruel decirlo, me alegra enormemente que, en aquella noche de primavera hayan encontrado su frío cuerpo en la mecedora junto a aquel viejo  libro, porque eso quiere decir que, aquella noche, sus ruegos fueron escuchados.

Soledades Encontradas – Relato Dramático por Amely

3 comentarios sobre «Soledades Encontradas – Relato Dramático»

  1. He leído y deleitado tu triste y conmovedor relato.
    Aprecio tu estilo, directo y profundo.
    Mis felicitaciones.
    Abrazotes amigaza

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