Un poco de Walter David

Un poco de Walter David – Pequeña Biografía

Espiritualidad Alma y Ser

En esta oportunidad quería hablarles un poco de mi, por eso quise llamar a esta publicación, un poco de Walter David. Quizá alguien se pregunte por que dedico mi tiempo a escribir ciertas ideas que surgen de mi cabeza. Para comenzar, debo confesar que escribo desde los 11 años, si mal no recuerdo. Siempre sentí cierta pasión en intentar expresar mis emociones. Durante mis comienzos fueron los cuentos y los poemas.

Una Historia Curiosa

Durante mi adolescencia, a los quince años, había decidido no estudiar mas para una de las materias que cursaba en la escuela. Esta era Literatura, ya que me estaba resultando demasiado aburrido separar oraciones. Sujeto, predicado, con todos esos corchetes tan fríos para lo que siempre representaron para mi las letras. Decidí sin muchas vueltas escribir un poema durante cada clase.

La primer clase no sucedió absolutamente nada, pero la profesora algo intuía. Pero no le llamó la atención ya que me conocía. Siempre había tenido buenas notas con ella.

La segunda clase ya no fue tan paciente. Al final de la hora me pidió que le entregara, lo sea que estuviese escribiendo. Además me exigió que durante su clase prestara atención y no esté en otras cuestiones. Que era una falta de respeto.

Se llevó mi hoja. Quedé un poco ofuscado, debo confesar, yo solía guardar los escritos que hacía. Me gustaba tenerlos en aquella época. Ahora , simplemente los olvido. Ahora son algo importante mientras surgen, no después.

Para la siguiente clase, yo seguía decidido con mi actitud. La verdad ya no se por qué, pero era lo que deseaba hacer. Al final de la clase, nuevamente me pidió lo que estaba escribiendo. En esta ocasión me sorprendió que no me retara, ni me exigiera nada. Tan solo me pidió la hoja. Extrañamente, para mi, así transcurrió todo el año. Más extraño fue que me aprobara la nota final de cada cuatrimestre.

Yo era bastante joven, adolescente y no me animaba a preguntar nada. Aunque a fin de año, era inevitable una conversación, que se dio en clase delante de todos. Mi profesora, que lamentablemente no recuerdo su nombre, aclaró a todos, que yo estaba aprobado, por que en cada uno de mis poemas o cuentos, yo demostraba que tenía pleno conocimiento delo que ella intentaba explicar durante todo el año. Que cumplía con cada uno de los puntos de la currícula. Claro que no me podía aprobar con una nota alta, ya que en realidad no estaba siendo cumplidor en la manera de cursar su clase. Así que fue un siete la nota que hizo que aprobará su materia.

Me confesó, que llevaba lo que escribía a otras escuelas y hacían análisis sintáctico a lo que yo escribía. Ni siquiera recuerdo que era. Recuerdo que me preguntó si quería recuperar los escritos, ya que los tenía todos guardados. En ese momento dije que no. Que se los quedara. Pero debo admitir que a veces siento curiosidad por saber que escribía en mi adolescencia.

En fin, no se realmente por que les cuento esto. En fin, mi pasión por escribir data de varios años.

Un poco de Walter David
Ningún Retrato te valora ni dirá quien eres.
Un poco de Walter David

Por qué escribo lo que escribo – Un poco de Walter David

Ahora si, ya dejando mi adolescencia, la verdad, es que para contarles un poco de Walter David, debería contarles que siempre fui una persona demasiado común, realmente. Quizá algunos detalles no tan comunes y que no vienen al caso contar aquí. Más adelante tal vez.

Lo cierto es que yo era la típica persona que se culpaba de su suerte. Tenía orientación hacia la tristeza o la depresión. Sentía un gran vacío interior. Pero durante los últimos tiempos, esto siguió avanzando con ansiedad en mi pecho, a tal punto que sentía dolor y pensaba que podría tener algún problema cardíaco. Quizá, en este punto alguien se sienta identificado. No voy a entrar en detalles porque no tiene mucho sentido.

En ese momento de mi vida, cuando podía, salia a correr. En esos momentos lo hacía porque era lo que más o menos controlaba mi ansiedad. Correr hace que el cuerpo gaste esa adrenalina que está circulando de más en nuestro torrente sanguíneo. En realidad cualquier ejercicio aeróbico lo hace. Claro que esto no alcanzaba. A veces no podía ni dormir.

Recuerdo claramente, como una de esas tantas veces que salía a correr, sintiendo esa terrible ansiedad, le preguntaba a Dios… ¿Por qué soy así? ¿Cómo había llegado a ser de la manera en que era en ese entonces? Quizá sea una tontería, no lo se, pero en ese momento, una pelusa pasó frente a mis ojos. De esas blancas que vuelan. Fue entonces que recordé una frase que había leído de Hermes Trismegisto. Pido disculpas si no es exactamente así, pero la leí hace demasiados años.

Si conocieras la historia de la pluma que flota frente a tus ojos, sabrías que no es casualidad que este frente a ti.

Hermes Trismegisto

Mi ansiedad comenzó a disminuir

Fue entonces que comencé a tener interés por distintas lecturas de psicología, occidental, oriental. Tambien interés por distintas religiones. Tambien orientales y occidentales. Aparecieron distintos autores. Leí sobre vivir en el presente. Sobre el Ego… En cuanto a Dios, Yo siempre había creído en Él, de pequeño.

Las cosas comenzaron a cambiar, algo dentro mío, una atención, intentaba brotar. Me cansé de mi mismo. Comencé muy lentamente a prestar atención, en por qué hacía, pensaba y sentía. Cuales eran las decisiones que pasaban por mi mente. Rápidamente note que había demasiadas decisiones en automático, y para peor, noté que me la pasaba prácticamente, todo el día pensando en algo.

Ahora es diferente. No me considero un iluminado ni mucho menos. Creo que me encuentro en una especie de transición.

¿Dónde vives tú, en la vida o en la mente? Una paradoja.

Yo antes vivía demasiado en la mente. Pero cuando comencé a ver, porque hacía lo que hacía, por que pensaba lo que pensaba, esa mentalidad, ese tipo de mentalidad se comenzó a disolver. La ansiedad desapareció aunque sigo corriendo, ahora porque me gusta. Ademas, estoy convencido de que el ejercicio físico, compra días de vida.

Durante este tiempo, aprendí a observar lo que sucede dentro mío. A veces puedo modificar los resultados, a veces no, todavía, suceden muy deprisa las cosas por ahí debajo. Pero de momento soy consiente de mis pensamientos y emociones. Al menos de la gran mayoría.

Esto antes no sucedía. Era como un barco en medio del océano. Sin timón, sin motor, sin velas. Ademas de tener la sensación de tener la mente tan llena de cosas, que cualquier cosa que sucediera, fuera de la rutina diaria, ya era demasiado. Podía hacerme sentir mal. Saturado, desbordado. Yo se que no soy un maestro de mi mente. Pero me convertí en un buen observador.

Descubrí que hay infinidad de pensamientos adquiridos con el tiempo. Recordados, alimentados por nosotrosmismos. Como vicios.

Descubrí que el ego es una falla tratando de auto-justificarse. Que si dejamos de justificarlo, va disminuyendo.

Entonces se abre un silencio, un espacio en la mente que antes no estaba. Una tranquilidad que no se tenía.

Podemos convertir nuestra mente en un vello prado de color verde, soleado, pacífico o en un mísero campo de batalla, en donde infinitas ideas se contradicen y se alimentan de emociones totalmente negativas.

Supongo que ese es nuestro libre albedrío. La vida nos dice: “Ete es tu regalo, observa. ¿Te gusta?

Nosotros decimos, ¡Un momento, estoy pensando en algo que es importante! Entonces dejamos de observar este bello regalo de Dios para mirar nuestros pensamientos. Con esto no estoy tratando de decir que está mal pensar. Esto lo digo porque siempre la mente está detrás de lo que está bien y lo que está mal. En realidad, lo que quiero decir o preguntarte. ¿Dónde estas ahora? ¿Dónde estas la mayor parte del tiempo? ¿En tu mente o en la vida?

“Un poco de Walter David”, pero no se trata de mi, sino de vos… Un poco de vos… ¿Dónde está ese poco de vos?

Un poco de Walter David
Alumno y maestro no existen. Se aprende de lo que sucede. La única maestra es la vida.
Un poco de Walter David

Aclaración de – ¿Dónde vives Tú?

En el último subtitulo, al final, dice “paradoja“, porque siempre estamos en la mente. Quizá algo más certero, sería, que a veces estamos siendo llevados, arrastrados por nuestros pensamientos, y otras, tan solo los observamos, y decidimos si realmente valen la pena.

Un secreto, siempre es una decisión, con lo cual, somos arrastrados y llevados por nuestros pensamientos, pero al mismo tiempo es una elección propia, inconsciente.

Bueno, si llegaste hasta aquí, creo que ya te hice leer demasiado. Si te gustó o no, si quieres que toque algún tema en particular, puedes proponerlo en los comentarios. Desde ya muy agradecido de que estés aquí. Hasta la Próxima.

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